El 5 de enero de 1961, bandas contrarrevolucionarias asesinaron al joven Maestro Voluntario Conrado Benítez, convertido en el primer mártir de la Campaña de la Alfabetización, iniciada apenas cinco días antes y que culminó con todo éxito el 22 de diciembre de 1961. En su honor fueron creadas las brigadas alfabetizadoras Conrado Benítez.

Magalys Olmos López fue la última alfabetizadora que viera con vida al joven Conrado Benítez García, el primer mártir de la Campaña de Alfabetización en Cuba, asesinado el 5 de enero de 1961, hace ahora 55 años.

Rememora Magalys que subían por los intrincados caminos de las lomas del Escambray, la tarde del 4 de enero de 1961, cuando alertados por un campesino de la zona de la existencia de bandas contrarrevolucionarias en las cercanías, decidieron no continuar camino y hacer noche en un lugar seguro, en la casa de Felo González.

Pero Conrado, que llevaba libros de cuentos y golosinas para sus alumnos y campesinos de la finca San Ambrosio, donde alfabetizaba, decidió continuar camino, quizás pensando que le daría tiempo a llegar antes de la caída de la noche.

A su favor contaba con un caminar rápido y ágil que le habían llevado a convertirse en cartero durante su preparación como maestro voluntario allá en las montañas de la Sierra Maestra, en la Escuela de Capacitación Pedagógica de Minas del Frío.

Sin embargo no logró su objetivo. Capturado por la banda de alzados del cabecilla Osvaldo Ramírez fue asesinado. Su cadáver medio insepulto lo encontraron junto al de los campesinos Eliodoro Rodríguez, Luis Conesa, Antonio Navas, el Currito, y otro cuerpo no identificado.

Entre sus pertenencias solo estaban los libros de Fisiología, Aritmética y de Composición, sus únicas armas en su combate del analfabetismo, y los regalos para sus alumnos.

Fidel Castro en antológico discurso afirmó de Conrado: «Ese maestro, que murió cruelmente asesinado, no será una luz que se apague, será como una llama de patriotismo que se enciende».

El horrendo crimen tuvo una resonancia enorme en la Isla, sobre todo entre los jóvenes que se formaban como futuros maestros y profesores: en el lugar del hecho se levantó un obelisco en honor suyo y los demás asesinados, y la brigada de alfabetizadores creada el 17 de enero de 1961 adoptó su nombre: Brigadas Conrado Benítez.

También en su honor, el poeta y maestro comunista Raúl Ferrer creo el antológico himno de la alfabetización, que su primera estrofa decía:

Somos la brigada Conrado Benítez,

somos la vanguardia de la Revolución,

con el libro en alto juramos una meta,

llevar a toda Cuba la alfabetización.

Magalys Olmos se emociona cuando recuerda a ese joven humilde, nacido el 19 de febrero de 1942, de piel negra, que tuvo que dedicarse desde niño a ganarse con su trabajo el sustento propio y el de su familia, con oficios como los de panadero y limpiabotas, y que estudiaba por las noches.

«Conrado era un maestro de los pies a la cabeza. Nada estaba por encima de sus alumnos. Sus niños lo adoraban y el cariño era recíproco. Sus deseos de llegar rápido a donde ellos, lo llevó a seguir el camino aquella tarde-noche, que le costaría la vida.

«Cierro los ojos y todavía lo veo delante de mí. Jóvenes como él, hicieron posible la proeza de la Campaña de Alfabetización».

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