Brindar herramientas útiles sobre el sistema político y electoral cubano es uno de los fines de un Aula Parlamentaria inaugurada recientemente en el Capitolio por iniciativa de la Asamblea Nacional del Poder Popular…

Yuniel Labacena Romero

3/02/2017

El Aula Parlamentaria ha de extenderse más allá de un municipio, de un espacio físico…, como comentó Esteban Lazo Hernández. (Tony Hernández Mena / )
El diálogo le es imprescindible a la Cuba de hoy y del futuro. Impulsar la polémica constante y transparente que contribuya a ganar en claridad y diversidad, sobre todo, entre los más jóvenes, no puede ser obra del mañana. Asuntos tan “engorrosos” para muchos, por ejemplo, como nuestro sistema político y electoral, deben ser frecuentes entre los ciudadanos, porque ello ayuda a un país que se levanta sobre sus propios cimientos, sobre su propia cultura.

Al parecer esa certeza la ha comprendido muy bien la Asamblea Nacional del Poder Popular (ANPP), al abrir en días recientes, en su nueva sede del Capitolio, un Aula Parlamentaria que pretende transformar la interacción de ese órgano legislativo con sus dos municipios más cercanos: La Habana Vieja y Centro Habana. No solo eso, la experiencia que comienza a gestarse fortalece también la participación de los electores en el ejercicio de la democracia popular.

Como han explicado los gestores de la iniciativa otros propósitos se mezclan con el Aula y son los de propiciar que los procesos políticos en el barrio se desarrollen de manera más consiente en torno al delegado y los órganos de gobierno locales, así como promover el conocimiento sobre el sistema político cubano general y de las funciones de la Asamblea Nacional en particular.

Mediante tres modalidades se lograran esos proyectos. El círculo de interés destinado a alumnos de quinto y sexto grados de la enseñanza primaria, con frecuencia quincenal, facilitará el intercambio con diputados, funcionarios y trabajadores del Parlamento. En el mismo local, estudiantes de preuniversitario recibirán clases planificadas en su programa docente, en tanto la modalidad de conferencias se disertará sobre el sistema político cubano y las raíces de la democracia revolucionaria.

Según aseguró Tubal Páez, jefe de la dirección de Comunicación Social de la ANPP, el objetivo de este modesto sueño es promover la comunicación, más bien la comunión, entre la Asamblea Nacional y la comunidad, fundamentalmente entre los niños, adolescentes y jóvenes, para hablarnos y profundizar sobre el sueño mayor del pensamiento y la voluntad de muchas generaciones de patriotas revolucionarios: sistema político cubano, plasmado en nuestra Constitución Socialista.

A este empeño se une otro mayor: el debate estudiantil sobre los temas mencionados que hace alrededor de una semana suceden en las aulas de las diferentes enseñanzas de la capital. Secundarias básicas, institutos preuniversitarios, universidades y escuelas pedagógicas han examinados en estos días asuntos como la necesidad de contar con un delegado integral que ayude a viabilizar los problemas, la falta de cultura jurídica en gran parte de la población, la reformas constitucionales, así como el deseo de una información más detallada de los debates parlamentarios.

Este proyecto como el Aula Parlamentaria ha de extenderse más allá de un municipio, de un espacio físico…, pues como comentó Esteban Lazo Hernández, presidente del órgano supremo de poder del Estado, esta es una semillita que hoy plantamos y debe convertirse en un árbol nacional. Ha de ser así, porque si algo distingue a nuestro sistema político —aun con sus faltas— ha sido contar con la opinión de la población en las decisiones esenciales, en los constantes debates de asuntos de interés público, desde los locales hasta los de alcance nacional, así como en la elaboración, implementación, control y fiscalización de políticas públicas.

La participación es un derecho de todo ciudadano, que está refrendado jurídicamente en la Constitución de la República y que hay que tomarla más en consideración, pues ello constituye un aporte imprescindible en esa nación soberana, independiente, socialista, próspera y sostenible, que aspiramos alcanzar según lo propuesto y debatido en el Plan Nacional de Desarrollo Económico y Social hasta 2030.

Estimular la retroalimentación entre los ciudadanos y sus estructuras gubernamentales no debe ser una quimera. Como decía Fidel, el primero de mayo de l960, en la Plaza de la Revolución, “…la democracia para mí significa que los gobiernos, primero, estén íntimamente vinculados con el pueblo, emerjan del pueblo, tengan el apoyo del pueblo, y se consagren enteramente a trabajar y a luchar por el pueblo y por los intereses del pueblo”.

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