El miércoles 14 de febrero de 1962 Prensa Latina reporta que el Consejo de la OEA “oficializó” la resolución de la Conferencia de Cancilleres celebrada en Punta del Este, en la que bajo fuertes presiones norteamericanas se decretó la separación de Cuba de la OEA. El representante cubano Carlos Lechuga abandonó la sala antes de finalizar la sesión, no sin antes calificar el procedimiento seguido de “totalmente ilegal”.

Y es que Carlos Lechuga, Embajador de Cuba ante la OEA, pidió la palabra en esta sesión para denunciar la ilegalidad del procedimiento de expulsión de nuestro país de dicho organismo controlado por Washington. Y los títeres le negaron el uso de la palabra cometiendo así una nueva arbitrariedad y una nueva violación de los estatutos del organismo.

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