2017-03-09 09:41:05 / web@radiorebelde.icrt.cu

Fidel Castro y su legado libertario
El golpe de Estado del 10 de marzo de 1952, dirigido por Batista, violentó el orden constitucional en Cuba.

Al producirse en Cuba el golpe de Estado de Fulgencio Batista, el 10 de marzo de 1952, el joven abogado Fidel Castro escribe el manifiesto titulado “Revolución no, zarpazo”. Señala enfáticamente al calificar ese hecho y desmentir lo planteado por el dictador:

“¡Revolución no, zarpazo!, Patriotas no, liberticidas, usurpadores, retrógrados, aventureros sedientos de oro y poder.”

“Su asalto al poder carece de principios que lo legitimen, ríase si quiere, pero los principios son a la larga más poderosos que los cañones. De principios se forman y alimentan los pueblos, con los principios se alimentan en la pelea, por los principios mueren”.

Califica certeramente al golpe de estado:

“No llame Revolución a ese ultraje, a ese golpe perturbador e inoportuno, a esa puñalada trapera que acaba de clavar en la espalda de la República”.

Finalmente reitera que ante la situación existente en el país se impone la lucha revolucionaria al precisar:

“…hay tirano otra vez, pero habrá otra vez Mellas, Trejos, Guiteras. Hay opresión en la Patria, pero habrá algún día otra vez libertad”.

Cinco años más tarde, Fidel dirige una reunión en la Sierra Maestra con miembros de la Dirección Nacional del Movimiento 26 de Julio para coordinar lo referido al desarrollo de la lucha revolucionaria. La reunión continúa al día siguiente.

Y en 1960, posterior al triunfo de la Revolución, Fidel conversa con estudiantes en el Anfiteatro Varona de la Universidad de La Habana. Reitera la necesidad de construir una Ciudad Universitaria, como parte de los esfuerzos que se realizaban para lograr el desarrollo de la educación superior. Con respecto a ello inicialmente había hecho referencia en el discurso que pronunció en la Universidad de La Habana el 13 de marzo de 1959.

En 1987, el 10 de marzo, Fidel inaugura el Centro Provincial de Electromedicina en Camagüey.

En esa como en otras múltiples ocasiones participa y habla en la inauguración de hospitales, centros de investigaciones y otras instituciones relacionadas con el desarrollo de la salud pública, cuestión que desde la etapa de la Revolución ha constituido un aspecto de especial connotación en el país.

Fidel expuso además, tanto en discursos como en sus Reflexiones, importantes consideraciones sobre la salud pública en Cuba.

En la clausura del V congreso del Sindicato de los trabajadores de la salud, celebrado el 9 de diciembre de 1981, en la ciudad de Camagüey, Fidel destaca:

“La salud pública ocupa un lugar priorizado y sagrado de la Revolución. Creemos sinceramente que es una de sus tareas más importantes”.

Anuncios