Por Yadira Escobar

¿Es posible perder el instinto maternal al ser opositor en Cuba? Aparentemente si, las prioridades tienen un precio. Los hermanos Fidel Batista Leyva, Anairis Miranda y Adairis Miranda están en una huelga de hambre desde hace más de 20 días en Holguín en desafío al gobierno cubano. Se encuentran hospitalizados en dicha provincia porque su salud está en peligro, pero la madre de ellos se niega a dar la autorización al personal médico para que le salven la vida.

¿Como es posible esta degradación del instinto materno en quienes dicen luchar por los derechos humanos en Cuba? Es difícil comprender a personas que están dispuestas a jugar con la vida humana con tal de hacer daño al estado en el que viven. Si no aceptan una ayuda humanitaria para sus propios seres queridos… ¿como vamos a creerles cuando afirmen luchar por los demás?

La mamá, Maidolis Leyva, de seguro fue en algún momento de su vida una ferviente simpatizante de la Revolución cubana al nombrar su hijo “Fidel”, pero no todos permanecen fieles en tiempos difíciles y el camino de la oposición es demasiado fácil , más cuando surge la posibilidad de pagos o visas para emigrar. Ahora la familia ha sido acusada de “difamación de las instituciones y los mártires de la patria” durante el duelo por el fallecimiento de Fidel Castro, cosa que no dudo fue otro espectáculo más de actuación publica que consiguió lo deseado: llamar la atención.

El pasado mes de febrero, los tres hermanos fueron sancionados a un año de privación de libertad, y la mamá cumple la misma sentencia en reclusión domiciliaria, pero la familia no acepta la sentencia (como era de esperar según el libreto común). Por esta razón, planearon la huelga colectiva en protesta. Podemos pensar que si aceptan el socorro, TV Marti no hablaría de ellos y las ayudas económicas o posibles visas para Estados Unidos jamas vendrían.

Con su hija pequeña en brazos, una humilde pero buena madre cubana trata de cruzar una calle de mucho tráfico.

Se puede protestar, pero para todo hay un limite y el primer mundo cada vez regula más la famosa ‘libertad de expresión . Los ejemplos abundan, especialmente por publicar tweets inapropriados. En la adorada plataforma liberal de Twitter, criticas respetuosas al Islam son clasificadas como ‘discurso de odio’.

El joven Markus Meechan del Reino Unido fue arrestado al colgar en youtube el video de un perro que por chiste reaccionaba a una frase anti-semita y no estoy entrando ahora en el debate si es correcto o no regular la libertad de expresión pero los cubanos ante todo deben entender el mundo donde viven. La propia ONU intenta criminalizar ciertas expresiones, los pastores religiosos en Europa son regularmente arrestados por clasificar a la homosexualidad como pecado y el político populista, Geert Wilders de Holanda, es acosado por jueces por querer regular la emigración.

En España, desde donde se critica la Revolución cubana por ejemplo, vemos que allí un rapero es citado por la justicia por hablar mal del Rey de España. Hace unos días la Audiencia Nacional de España tambien ha condenado a un año de prisión a un “trans” (que nació varón) por publicar unos tweets sobre Luis Carrero Blanco, asesinado por ETA en 1973. ¿Donde estaba su libertad de expresión? Nadie ha hecho una huelga de hambre para retar al sistema de justicia por ello en esas “democracias” opulentas.

Hoy se conmemora un aniversario más de la muerte en Estados Unidos de Terri Schiavo. Ella completamente dependía de una máquina que le suministraba alimentación intravenosa y dejo de existir en el 2005, cuando su esposo ordenó desconectarla en contra de el deseo de toda su familia. Recuerdo el dolor de sus seres queridos, al verla morir lentamente de hambre y sed. La eutanasia se sigue discutiendo en gran parte del mundo, pero no le pregunten a una madre porque el amor no entiende de razones. Una madre que ve a su hijo en peligro se supone que le salve y más cuando otras personas como el personal médico, quieren hacer lo mismo.

La oposición en Cuba, fatalmente inclinada a las huelgas de hambre por la presión mediática de sus patrocinadores, sólo sabe promover valores contrarios a la vida y a la felicidad. Como cierta derecha desalmada desde el extranjero anda en busca de más muertes que justifiquen su actividad contra el gobierno cubano ya está moviéndose nuevamente la polea que mueve la maquina de los dólares y las visas, sin las cuales no habrían huelgas de hambre que pongan en riesgo la vida humana.

Yo estoy en contra de la eutanasia, soy pro-vida y espero que algún día paren ya las huelgas de hambre, como si es a la fuerza, porque a los incapacitados mentales, no se les deja morir en las instituciones que atienden la salud mental.

No veo una justificación política en atentar contra la vida, por tanto considero que el Estado tiene la autoridad legitima para rescatar al suicida. La Cuba con que soñamos los que creemos en la dignidad de la vida humana no se construye con muertes, quejas y tristeza, sino con amor y unidad. Si uno ama y se siente cercano al otro cubano, jamás por una razón política le haría daño ni le negaría la ayuda necesaria.

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