El combatiente revolucionario Guillermo Elizalde Sotolongo, participante de la gesta del Moncada, falleció a las 11:30 horas de la mañana de este sábado 8 de abril, víctima de una distress respiratoria.

De procedencia social extremadamente humilde (su padre era obrero agrícola y su madre ama de casa), nació el 24 de marzo de 1930 en Nueva Paz. Sólo pudo alcanzar el 4to grado. La difícil situación económica lo obligó a hacerse aprendiz de carpintero y a trabajar con su padre en época de zafra.

Fue fundador de la Juventud del Partido del Pueblo Cubano (Ortodoxo). Junto a varios compañeros de la zona donde residía se incorpora al movimiento revolucionario que organizó Fidel en el año 1952. Se inicia para él una época de acción y de preparación que incluyó las prácticas de tiro en la Universidad de La Habana y en la finca Santa Elena.

Estuvo entre los asaltantes al cuartel Moncada el 26 de julio de 1953. No fue juzgado por los hechos. Posteriormente, continuó participando activamente en acciones y actividades de la lucha clandestina.

Al triunfo de la Revolución se integra a las Milicias Nacionales Revolucionarias. Trabajó como Coordinador del M-26-7 en Nueva Paz, más tarde ocupa responsabilidades en las estructuras locales de las Organizaciones Revolucionarias Integradas (ORI) y el Partido Unido de la Revolución Socialista (PURS). Fue Presidente del Poder Local en el municipio de Melena del Sur. Ostentaba la condición de Fundador del Partido Comunista de Cuba y fue delegado a su Primer Congreso.

Por los servicios que prestó a la Patria, recibió numerosas condecoraciones, entre estas las medallas Combatiente de la Lucha Clandestina, las conmemorativas por los Aniversarios 10, 20, 30, 40, 50 y 60 de las FAR, 28 de Septiembre y la 50 Aniversario de los Órganos de la Seguridad del Estado.

Atendiendo a su propia voluntad, su cadáver será cremado y el martes 11 de abril, entre las 09:00 y las 11:00 horas, sus cenizas serán expuestas en el Panteón de los Veteranos. A las 11:00 a.m. se le rendirán los honores correspondientes y sus cenizas serán depositadas transitoriamente en el Panteón de las FAR, hasta su traslado definitivo hacia el cementerio de Vegas, del municipio de Nueva Paz, en cumplimiento de su última petición.

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