Redacción La Calle | 10 agosto, 2017

Marlon, uno de los miembros más jóvenes de los Méndez – Hernández, demuestra en sí mismo los valores que su familia fomenta en la sociedad. Desde pequeño quedó impactado por la imponente personalidad del eterno Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, del que coleccionó fotos, publicaciones periódicas, reflexiones e incontables objetos, hasta que crear un museo que es conocido hoy en todo el territorio nacional.

Entre sus recuerdos más entrañables Marlon conserva el haber compartido por más de dos horas con el líder de la Revolución, momentos que aún hoy lo hacen sentirse más comprometido con sus estudios, para como él mismo afirma, “ser el revolucionario que necesita mi país”.

En la Zona 57 todos conocen a los miembros de la familia Méndez – Hernández por no temerle al trabajo, no solo dentro del hogar si no también fuera de él; son los primeros en irrumpir en las calles de la cuadra para la limpieza típica de los segundos domingos de cada mes y como probados revolucionarios son ejemplo de patriotismo, abnegación, altruismo y sacrificio.

A partir del sueño de Marlon, su familia ha incentivado en la comunidad el aprecio de los niños por la Patria a través del arte. Foto: La Calle

Por estos y otros motivos los Comités de Defensa de la Revolución (CDR), reconocieron en el marco de las celebraciones del Comandante en Jefe, la labor de tan excelentes cederistas con el Permio del Barrio, en su XX edición. El galardón, sirve como homenaje de todo el pueblo, a hombres y mujeres que contribuyen a la unidad y a la formación de valores en la sociedad cubana.

Para la familia artemiseña su principal campo de batalla es el CDR # 5, del que son fundadores y al que mantienen cumpliendo todas las tareas encomendadas por los comités, llevando a la zona a conseguir los escaños de vanguardia a nivel municipal, provincial y nacional. Se mantienen activos como líderes comunitarios y convocan a los vecinos para realizan talleres educativos, actividades deportivas – recreativas y donaciones de sangre.

Otro de los méritos de los premiados artemiseños, es que lograron estrechar vínculos con las nuevas generaciones incorporando más de 65 jóvenes al trabajo cederista, a los que mantienen motivados; también participaron hasta el momento en la creación de casi medio centenar de CDR infantiles, y fomentan las actividades culturales comunitarias protagonizadas por niños

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