Por Arthur González

A los terroristas anticubanos de Miami no les bastan 58 años de fracasos en sus acciones contra Cuba y, como hay mucho dinero que ganar, continúan con sus provocaciones contra la Revolución, con cierto respaldo mediático de algunos libelos que se prestan para hacerles el juego y cobrar algunos dólares, en una de las ciudades más endeudadas de los Estados Unidos.

Es así como el pasado 20.12.2017, Rosa María Payá Acevedo, quien dice ser una “perseguida política”, pero con residencia en Cuba, relató ante algunos periodistas de Miami, una supuesta historia de detecciones en la isla, en nada comparables con los actuales sucesos acontecidos en Argentina y Honduras, de los cuales ella ni menciona.

El manipulado hecho resultó ser una burda provocación efectuada en la Habana, y sufragada desde el exterior, por la cual Rosa María Payá denunció la detención de ciertos artistas, en la que una vez más estuvo presente la artista plástica de origen cubano, Tania Brugueras, residente en New York, quien viaja a menudo a Cuba para organizar acciones similares en la vía pública, a fin de provocar a las autoridades y justificar el dinero que recibe por ejecutarlas.

Otros llamados artistas son atraídos por ella para tales actos, con la intensión de que Rosa María Payá pueda evidenciar que emplea bien el dinero que recibe de la mafia anticubana, entre ellos el Senador Marco Rubio, quien la aúpa y le ofrece un fuerte respaldo para su malogrado proyecto Cuba Decide.

La provocación ideada consistía en llevar a cabo una inventada obra de teatro “independiente” del gobierno, pero dependiente de los dictados de Miami, en la que Iris Ruiz, protagonizaría un monólogo, titulado “Psicosis”.

Por supuesto que todos sabían de antemano el resultado, pues los cubanos no se dejan provocar, ni aceptan los desordenes públicos.

Tanto la Brugueras como Iris Ruiz y otros cuatro asalariados, fueron conducidos a la estación de la policía, donde después de levantadas las actas fueron liberados sin golpes, lesiones por gases lacrimógenos o por potentes chorros de agua, como sí sucede en Estados Unidos, España, Francia, Argentina y Honduras, cuando los trabajadores salen masivamente a las calles a protestar por la pérdida de sus puestos de trabajo, el alza de los impuestos y otros reclamos populares.

El inventado proyecto Cuba Decide, no tuvo el menor impacto en Cuba durante las recientes elecciones, ni fue apoyado por el pueblo. Siguió el mismo destino que miles de otros que a lo largo de 58 ha fabricado la CIA, en su obstinado esfuerzo por destruir el socialismo cubano.

Ante el vil asesinato de Berta Cáceres, líder indígena Lenca en Honduras, defensora de los derechos humanos desde hace 20 años, galardonada en abril del 2015 con el Premio Medioambiental Goldman, y del secuestro y asesinato del joven Santiago Maldonado, de la comunidad mapuche argentina, desaparecido durante 78 días después de ser detenido por efectivos policiales, ni Rosa María, ni Tania Brugueras, y menos aún la mafia terrorista de Miami, alzaron sus voces para condenar esos hechos.

Ellas deben convencerse de que en Cuba tales provocaciones contrarrevolucionarias no avanzan, porque el pueblo las rechaza al conocer muy bien quienes son sus patrocinadores y los fines que persiguen.

Que nadie en Miami se equivoque con los cubanos, porque como afirmó José Martí:

“Siempre es poderosa la voluntad de un pueblo que lucha por su independencia”.

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