1. Habla en la ONU el presidente Miguel Díaz-Canel y pasa en mi casa, por delante de mi televisor un joven, que por precisamente su juventud, lleva de política solo la inmediatez y en el tuétano cambiar todo lo que debe ser cambiado. “Me cuadra cómo habla ese tipo” dijo al paso, montó en su bicicleta y siguió.

2. La elegancia y la facundia es algo que arroba a la gente de Cuba, pero tales atributos no serían nada si estuviesen ausentes de contenido o de sinceridad. Le pregunto a otro joven lo qué observa en él y la respuesta es: “se ve que está trabajando. Habla poco, hace, y no hace promesas que no puede cumplir”. En otras palabras, la demagogia no cabe en un dirigente de la Revolución. Pero, aprecia las cosas que se hacen con gusto y compromiso. De sus primeros pasos dirigiendo en Villa Clara le recordamos desarrollando su pensamiento acerca de “la cultura del detalle”, que en esencia es desbancar a los burócratas del hecho cotidiano.

3. Está intensamente donde debe estar y el pueblo le espera al tanto de todo. Con pocos días en la presidencia se produjo el lamentable accidente de un avión el 18 de mayo de 2018 y fue de los primeros en llegar al lugar de la tragedia y dar declaraciones a la prensa. No bien pasó el último ciclón por la región occidental del archipiélago cubano, se presentó con sus ministros en los distintos lugares, y antes había realizado una video-conferencia con las autoridades locales.

4. Mientras anda por un mercado en Santa Clara como parte de un recorrido de trabajo con su tren ministerial, un hombre le dice. “Lo felicito Presidente…” Insiste y con rapidez y decencia el Presidente le contesta: “Hacemos lo que nos enseñaron Fidel y Raúl” caminado hacia otras personas conocidas y desconocidas de su ciudad y la provincia que dirigió por diez años. La sonrisa es amplia y auténtica. Mira a los ojos de sus interlocutores. Y en Camagüey exalta las virtudes de los agramontinos y remata con que: “Tenemos que hacer más”.

5. La dirección colegiada es su estilo. Le gusta escuchar propuestas y opiniones. Hace tiempo que repite “ninguno de nosotros solo sabe más que todos juntos”. Con Díaz-Canel son visibles sus ministros fuera de sus gabinetes y comienzan a trabajar en distintos territorios dando voz a gente en sus labores. “Los ministros tienen que hablar a la prensa” ha indicado. Tiene que ser así pues sabe de problemas de la comunicación social y política, al tiempo que él practica el constante diálogo con los implicados en cualquier asunto.

6. Ingeniero de profesión aprendió que la solución de asuntos complejos es holística. Una sociedad en trasformación perfectiva como la cubana de hoy tiene choques de contradicciones y viejos vicios, que requieren ingeniosidad y rescatar buenas prácticas. Dicen que llueve la correspondencia de ciudadanos en su oficina y responde para destrabar asuntos a la vez que exige respuestas para la gente.

7. Sabe muy bien que el bloqueo y la hostilidad de Estados Unidos nos daña, pero aplica que no hay que victimizarse, sino trabajar como saben los cubanos y buscar fórmulas creativas. De ahí su insistencia en cada visita de chequeo ministerial en apresurar procesos de sustitución de importaciones y exportar en cada lugar que ve la potencialidad, como ha sido en Ciego de Ávila en la empresa agrícola Ceballos, en la cual el Ministro de la Inversión Extranjera vio de cerca y pudo proponer soluciones.

8. Díaz, como se le dice en Villa Clara, un socialista convencido, enseñó a los villaclareños la dimensión de ser custodios de los restos del Comandante Ernesto Guevara y sus compañeros de lucha. Y, si para Fidel, eran un destacamento de refuerzo, para el Presidente es honrarles con resultados del trabajo creador que ennoblece. Pero, al imperialismo “ni tantico así” como dijera el Che. De ahí su advertencia: Todo el que nos proponga una solución desde la perspectiva de negar nuestra identidad, y que hagamos borrón y cuenta nueva a la historia, tiene una intención muy perversa contra la Revolución Cubana.

9. El Presidente es un hombre disciplinado pero no tiene miedo en el cumplimiento de su deber. Viví el día 18 de octubre de 1996 un momento dramático en mis funciones de reportera. El huracán Lili había tocado tierra en el sur de Matanzas. Los meteorólogos esperaban su salida al Norte, pero a media mañana se reportaron rachas en Santo Domingo y en Cruces, lo que indicaba trayectoria hacia Villa Clara, Cienfuegos y Sancti Spíritus. Con esta información Díaz-Canel no miró a otro lado ni pidió orientaciones. Con agilidad mental golpeo la mesa de trabajo y su orden retumbó: ¡Alarma ciclónica para Villa Clara! Reportaba yo entonces para Radio Reloj y debí insistir ante la incredulidad de los redactores. Esa decisión salvó vidas y bienes.

10. En sus desvelos está la informatización de la sociedad. Hoy tiene cumplida su promesa de incorporarse a Twitter. Molesta a los enemigos su consecuencia #SomosCuba #SomosContinuidad #NoMásBloqueo, pero la etiqueta (hashtag) #YoSigoAMiPresidente la tienen que admitir porque Díaz-Canel la ha ganado por derecho propio.

11. Las dificultades para Cuba bloqueada por Estados Unidos son inmensas, sin embargo ni a Díaz-Canel, ni al Partido ni al pueblo, faltan el entusiasmo, las ganas de vencer y conseguir el socialismo democrático, próspero y sustentable, que entró en el ideario colectivo.

Post scríptum: Si alguien se equivoca con el presidente de Cuba Miguel Mario Díaz-Canel Bermúdez, debe saber que en familia y coloquial, con ese gesto tan cubano de las manos giran hacia adentro y se elevan, suele decir como los niños que juegan en las calles: “Yo no me quedo da’o”. Vale para las agresiones en que el imperio no ceja.

Norelys Morales Aguilera

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